Indra's profilewish i were somewhere el...PhotosBlogListsMore ![]() | Help |
|
November 22 Un show para quien tiene ganas de vivir!![]() El show estaba marcado para las 8 de la noche y justo a las 6 comenzó un fuerte aguacero que dejó la Chácara do Jóquei con lama hasta en los baños! Los organizadores todavía no se dieron cuenta que ese espacio es un horror para llegar, un horror para salir, un horror, punto. Mis All Star negros se volvieron marrones. Tenía lodo hasta la rodilla! Pero ni eso hizo que los que fuimos a ver la banda de Brandon Flowers desistiera. Fue un show de música, de visual, de luces. Un show para quien todavía cree en el amor, en las músicas bonitas, en el ritmo frenético que hace que tus pies se levanten del piso y comiencen a saltar locamente. The Killers fue todo! De las nuevas bandas surgidas, ésta es la que más me ha llegado, por sus letras, su ritmo, y su estilo... estilo moderno, pop, joven, cool. El sonido impecable que todo el mundo sueña en un show, hizo que esta banda de Las Vegas (pero con un cierto British style) comunicara su mensaje y dejara claro que es una banda de verdad y no producto de mezclas y de estudios. El punto máximo fue con All These Things that I've Done, donde hubo una explosión de papel picado y ahí, en ese mismo instante, yo grité con todas mis fuerzas: I'VE GOT SOUL BUT I'M NOT A SOLDIER! I'VE GOT SOUL BUT I'M NOT A SOLDIER! I'VE GOT SOUL BUT I'M NOT A SOLDIER!!! Set List: "Human" November 15 Funes el Memorioso (Artificios, 1944) - Jorge Luis BorgesLo recuerdo (yo no tengo derecho a pronunciar ese verbo sagrado, sólo un hombre en la tierra tuvo derecho y ese hombre ha muerto) con una oscura pasionaria en la mano, viéndola como nadie la ha visto, aunque la mirara desde el crepúsculo del día hasta el de la noche, toda una vida entera. Lo recuerdo, la cara taciturna y aindiada y singularmente remota, detrás del cigarrillo. Recuerdo (creo) sus manos afiladas de trenzador. Recuerdo cerca de esas manos un mate, con las armas de la Banda Oriental; recuerdo en la ventana de la casa una estera amarilla, con un vago paisaje lacustre. Recuerdo claramente su voz; la voz pausada, resentida y nasal del orillero antiguo, sin los silbidos italianos de ahora. Más de tres veces no lo vi; la última, en 1887... Me parece muy feliz el proyecto de que todos aquellos que lo trataron escriban sobre él; mi testimonio será acaso el más breve y sin duda el más pobre, pero no el menos imparcial del volumen que editarán ustedes. Mi deplorable condición de argentino me impedirá incurrir en el ditirambo —género obligatorio en el Uruguay, cuando el tema es un uruguayo. Literato, cajetilla, porteño: Funes no dijo esas injuriosas palabras, pero de un modo suficiente me consta que yo representaba para él esas desventuras. Pedro Leandro Ipuche ha escrito que Funes era un precursor de los superhombres; “Un Zarathustra cimarrón y vernáculo”; no lo discuto, pero no hay que olvidar que era también un compadrito de Fray Bentos, con ciertas incurables limitaciones. Mi primer recuerdo de Funes es muy perspicuo. Lo veo en un atardecer de marzo o febrero del año ochenta y cuatro. Mi padre, ese año, me había llevado a veranear a Fray Bentos. Yo volvía con mi primo Bernardo Haedo de la estancia de San Francisco. Volvíamos cantando, a caballo, y ésa no era la única circunstancia de mi felicidad. Después de un día bochornoso, una enorme tormenta color pizarra había escondido el cielo. La alentaba el viento del Sur, ya se enloquecían los árboles; yo tenía el temor (la esperanza) de que nos sorprendiera en un descampado el agua elemental. Corrimos una especie de carrera con la tormenta. Entramos en un callejón que se ahondaba entre dos veredas altísimas de ladrillo. Había oscurecido de golpe; oí rápidos y casi secretos pasos en lo alto; alcé los ojos y .vi un muchacho que corría por la estrecha y rota vereda como por una estrecha y rota pared. Recuerdo la bombacha, las alpargatas, recuerdo el cigarrillo en el duro rostro, contra el nubarrón ya sin límites. Bernardo le gritó imprevisiblemente: ¿Qué horas son, Ireneo? Sin consultar el cielo, sin detenerse, el otro respondió: Faltan cuatro mínutos para las ocho, joven Bernardo Juan Francisco. La voz era aguda, burlona. Yo soy tan distraído que el diálogo que acabo de referir no me hubiera llamado la atención si no lo hubiera recalcado mi primo, a quien estimulaban (creo) cierto orgullo local, y el deseo de mostrarse indiferente a la réplica tripartita del otro. Me dijo que el muchacho del callejón era un tal Ireneo Funes, mentado por algunas rarezas como la de no darse con nadie y la de saber siempre la hora, como un reloj. Agregó que era hijo de una planchadora del pueblo, María Clementina Funes, y que algunos decían que su padre era un médico del saladero, un inglés O'Connor, y otros un domador o rastreador del departamento del Salto. Vivía con su madre, a la vuelta de la quinta de los Laureles. Los años ochenta y cinco y ochenta y seis veraneamos en la ciudad de Montevideo. El ochenta y siete volví a Fray Bentos. Pregunté, como es natural, por todos los conocidos y, finalmente, por el “cronométrico Funes”. Me contestaron que lo había volteado un redomón en la estancia de San Francisco, y que había quedado tullido, sin esperanza. Recuerdo la impresión de incómoda magia que la noticia me produjo: la única vez que yo lo vi, veníamos a caballo de San Francisco y él andaba en un lugar alto; el hecho, en boca de mi primo Bernardo, tenía mucho de sueño elaborado con elementos anteriores. Me dijeron que no se movía del catre, puestos los ojos en.la higuera del fondo o en una telaraña. En los atardeceres, permitía que lo sacaran a la ventana. Llevaba la soberbia hasta el punto de simular que era benéfico el golpe que lo había fulminado... Dos veces lo vi atrás de la reja, que burdamente recalcaba su condición de eterno prisionero: una, inmóvil, con los ojos cerrados; otra, inmóvil también, absorto en la contemplación de un oloroso gajo de santonina. No sin alguna vanagloria yo había iniciado en aquel tiempo el estudio metódico del latin. Mi valija incluía el De viris illustribus de Lhomond, el Thesaurus de Quicherat, los comentarios de Julio César y un volumen impar de la Naturalis historia de Plinio, que excedía (y sigue excediendo) mis módicas virtudes de latinista. Todo se propala en un pueblo chico; Ireneo, en su rancho de las orillas, no tardó en enterarse del arribo de esos libros anómalos. Me dirigió una carta florida y ceremoniosa, en la que recordaba nuestro encuentro, desdichadamente fugaz, “del día siete de febrero del año ochenta y cuatro”, ponderaba los gloriosos servicios que don Gregorio Haedo, mi tío, finado ese mismo año, “había prestado a las dos patrias en la valerosa jornada de Ituzaingó”, y me solicitaba el préstamo de cualquiera de los volúmenes, acompañado de un diccionario “para la buena inteligencia del texto original, porque todavía ignoro el latín”. Prometía devolverlos en buen estado, casi inmediatamente. La letra era perfecta, muy perfilada; la ortografía, del tipo que Andrés Bello preconizó: i por y, j por g. Al principio, temí naturalmente una broma. Mis primos me aseguraron que no, que eran cosas de Ireneo. No supe si atribuir a descaro, a ignorancia o a estupidez la idea de que el arduo latín no requería más instrumento que un diccionario; para desengañarlo con plenitud le mandé el Gradus ad Parnassum de Quicherat. y la obra de Plinio: El catorce de febrero me telegrafiaron de Buenos Aires que volviera inmediatamente, porque mi padre no estaba “nada bien”. Dios me perdone; el prestigio de ser el destinatario de un telegrama urgente, el deseo de comunicar a todo Fray Bentos la contradicción entre la forma negativa de la noticia y el perentorio adverbio, la tentación de dramatizar mi dolor, fingiendo un viril estoicismo, tal vez me distrajeron de toda posibilidad de dolor. Al hacer la valija, noté que me faltaban el Gradus y el primer tomo de la Naturalis historia. El “Saturno” zarpaba al día siguiente, por la mañana; esa noche, después de cenar, me encaminé a casa de Funes. Me asombró que la noche fuera no menos pesada que el día. En el decente rancho, la madre de Funes me recibió. Me dijo que Ireneo estaba en la pieza del fondo y que no me extrañara encontrarla a oscuras, porque Ireneo sabía pasarse las horas muertas sin encender la vela. Atravesé el patio de baldosa, el corredorcito; llegué al segundo patio. Había una parra; la oscuridad pudo parecerme total. Oí de pronto la alta y burlona voz de Ireneo. Esa voz hablaba en latín; esa voz (que venía de la tiniebla) articulaba con moroso deleite un discurso o plegaria o incantación. Resonaron las sílabas romanas en el patio de tierra; mi temor las creía indescifrables, interminables; después, en el enorme diálogo de esa noche, supe que formaban el primer párrafo del vigésimocuarto capítulo del libro séptimo de la Naturalis historia. La materia de ese capítulo es la memoria; las palabras últimas fueron ut nihil non usdem verbis redderetur auditum. Sin el menor cambio de voz, Ireneo me dijo que pasara. Estaba en el catre, fumando. Me parece que no le vi la cara hasta el alba; creo rememorar el ascua momentánea del cigarrillo. La pieza olía vagamente a humedad. Me senté; repetí la historia del telegrama y de la enfermedad de mi padre. Arribo, ahora, al más dificil punto de mi relato. Este (bueno es que ya lo sepa el lector) no tiene otro argumento que ese diálogo de hace ya medio siglo. No trataré de reproducir sus palabras, irrecuperables ahora. Prefiero resumir con veracidad las muchas cosas que me dijo Ireneo. El estilo indirecto es remoto y débil; yo sé que sacrifico la eficacia de mi relato; que mis lectores se imaginen los entrecortados períodos que me abrumaron esa noche. Ireneo empezó por enumerar, en latín y español, los casos de memoria prodigiosa registrados por la Naturalis historia: Ciro, rey de los persas, que sabía llamar por su nombre a todos los soldados de sus ejércitos; Mitrídates Eupator, que administraba la justicia en los 22 idiomas de su imperio; Simónides, inventor de la mnemotecnia; Metrodoro, que profesaba el arte de repetir con fidelidad lo escuchado una sola vez. Con evidente buena fe se maravilló de que tales casos maravillaran. Me dijo que antes de esa tarde lluviosa en que lo volteó el azulejo, él había sido lo que son todos los cristianos: un ciego, un sordo, un abombado, un desmemoriado. (Traté de recordarle su percepción exacta del tiempo, su memoria de nombres propios; no me hizo caso.) Diecinueve años había vivido como quien sueña: miraba sin ver, oía sin oír, se olvidaba de todo, de casi todo. Al caer, perdió el conocimiento; cuando lo recobró, el presente era casi intolerable de tan rico y tan nítido, y también las memorias más antiguas y más triviales. Poco después averiguó que estaba tullido. El hecho apenas le interesó. Razonó (sintió) que la inmovilidad era un precio mínimo. Ahora su percepción y su memoria eran infalibles. Nosotros, de un vistazo, percibimos tres copas en una mesa; Funes, todos los vástagos y racimos y frutos que comprende una parra. Sabía las formas de las nubes australes del amanecer del treinta de abril de mil ochocientos ochenta y dos y podía compararlas en el recuerdo con las vetas de un libro en pasta española que sólo había mirado una vez y con las líneas de la espuma que un remo levantó en el Río Negro la víspera de la acción del Quebracho. Esos recuerdos no eran simples; cada imagen visual estaba ligada a sensaciones musculares, térmicas, etc. Podía reconstruir todos los sueños, todos los entresueños. Dos o tres veces había reconstruido un día entero; no había dudado nunca, pero cada reconstrucción había requerido un día entero. Me dijo: Más recuerdos tengo yo solo que los que habrán tenido todos los hombres desde que el mundo es mundo. Y también: Mis sueños son como 1a vigilia de ustedes. Y también, hacia el alba: Mi memoría, señor, es como vacíadero de basuras. Una circunferencia en un pizarrón, un triángulo rectángulo, un rombo, son formas que podemos intuir plenamente; lo mismo le pasaba a Ireneo con las aborrascadas crines de un potro, con una punta de ganado en una cuchilla, con el fuego cambiante y con la innumerable ceniza, con las muchas caras de un muerto en un largo velorio. No sé cuántas estrellas veía en el cielo. Esas cosas me dijo; ni entonces ni después las he puesto en duda. En aquel tiempo no había cinematógrafos ni fonógrafos; es, sin embargo, inverosímil y hasta increíble que nadie hiciera un experimento con Funes. Lo cierto es que vivimos postergando todo lo postergable; tal vez todos sabemos profundamente que somos in—mortales y que tarde o temprano, todo hombre hará todas las cosas y sabrá todo. La voz de Funes, desde la oscuridad, seguía hablando.. Me dijo que hacia 1886 había discurrido un sistema original de numeración y que en muy pocos días había rebasado el veinticuatro mil. No lo había escrito, porque lo pensado una sola vez ya no podía borrársele. Su primer estímulo, creo, fue el desagrado de que los treinta y tres orientales requirieran dos signos y tres palabras, en lugar de una sola palabra y un solo signo. Aplicó luego ese disparatado principio a los otros números. En lugar de siete mil trece, decía (por ejemplo) Máximo Pérez; en lugar de siete mil catorce, El Ferrocarril; otros números eran Luis Melián Lafinur, Olimar, azufre, los bastos, la ballena, gas, 1a caldera, Napoleón, Agustín vedia. En lugar de quinientos, decía nueve. Cada palabra tenía un signo particular, una especie marca; las últimas muy complicadas... Yo traté explicarle que esa rapsodia de voces inconexas era precisamente lo contrario sistema numeración. Le dije decir 365 tres centenas, seis decenas, cinco unidades; análisis no existe en los “números” El Negro Timoteo o manta de carne. Funes no me entendió o no quiso entenderme. Locke, siglo XVII, postuló (y reprobó) idioma imposible en el que cada cosa individual, cada piedra, cada pájaro y cada rama tuviera nombre propio; Funes proyectó alguna vez un idioma análogo, pero lo desechó por parecerle demasiado general, demasiado ambiguo. En efecto, Funes no sólo recordaba cada hoja de cada árbol de cada monte, sino cada una de las veces que la había percibido o imaginado. Resolvió reducir cada una de sus jornadas pretéritas a unos setenta mil recuerdos, que definiría luego por cifras. Lo disuadieron dos consideraciones: la conciencia de que la tarea era interminable, la conciencia de que era inútil. Pensó que en la hora de la muerte no habría acabado aún de clasificar todos los recuerdos de la niñez. Los dos proyectos que he indicado (un vocabulario infinito para serie natural de los números, un inútil catálogo mental de todas las imágenes del recuerdo) son insensatos, pero revelan cierta balbuciente grandeza. Nos dejan vislumbrar o inferir el vertiginoso mundo de Funes. Éste, no lo olvidemos, era casi incapaz de ideas generales, platónicas. No sólo le costaba comprender que el símbolo genérico perro abarcara tantos individuos dispares de diversos tamaños y diversa forma; le molestaba que el perro de las tres y catorce (visto de perfil) tuviera el mismo nombre que el perro de las tres y cuarto (visto de frente). Su propia cara en el espejo, sus propias manos, lo sorprendían cada vez. Refiere Swift que el emperador de Lilliput discernía el movimiento del minutero; Funes discernía continuamente los tranquilos avances de la corrupción, de las caries, de la fatiga. Notaba los progresos de la muerte, de la humedad. Era el solitario y lúcido espectador de un mundo multiforme, instantáneo y casi intolerablemente preciso. Babilonia, Londres y Nueva York han abrumado con feroz esplendor la imaginación de los hombres; nadie, en sus torres populosas o en sus avenidas urgentes, ha sentido el calor y la presión de una realidad tan infatigable como la que día y noche convergía sobre el infeliz Ireneo, en su pobre arrabal sudamericano. Le era muy difícil dormir. Dormir es distraerse del mundo; Funes, de espaldas en el catre, en la sombra, se figuraba cada grieta y cada moldura de las casas precisas que lo rodeaban. (Repito que el menos importante de sus recuerdos era más minucios y más vivo que nuestra percepción de un goce físico o de un tormento físico.) Hacia el Este, en un trecho no amanzanado, había casas nuevas, desconocidas. Funes las imaginaba negras, compactas, hechas de tiniebla homogénea; en esa dirección volvía la cara para dormir. También solía imaginarse en el fondo del río, mecido y anulado por la corriente. Había aprendido sin esfuerzo el inglés, el francés, el portugués, el latín. Sospecho, sin embargo, que no era muy capaz de pensar. Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer. En el abarrotado mundo de Funes no había sino detalles, casi inmediatos. La recelosa claridad de la madrugada entró por el patio de tierra. Entonces vi la cara de la voz que toda la noche había hablado. Ireneo tenía diecinueve años; había nacido en 1868; me pareció monumental como el bronce, más antiguo que Egipto, anterior a las profecías y a las pirámides. Pensé que cada una de mis palabras (que cada uno de mis gestos) perduraría en su implacable memoria; me entorpeció el temor de multiplicar ademanes inútiles. Ireneo Funes murió en 1889, de una congestión pulmonar. 1942 Leyendo Obras Completas de Jorge Luis Borges!Parece absurdo, pero nunca había leído a cabalidad algo de Jorge Luis Borges, este genio argentino que hace que me dé orgullo hablar el español. Claro que sé que es uno de los dioses del Olimpo literario de la lengua castellana. Claro que sé que es un MUST leerlo. Claro que sé que es uno de los más brillantes escritores americanos y que escribió uno de las más importantes obras que el español ha creado: El Aleph. Así como los cuentos Funes el Memorioso (que es un primor!), La Forma de la Espada (un sablazo en la barriga!), y los poemas de El Otro, El Mismo (bellos poemas sobre BAires). Cómo es posible ser tan prolijo en inglés, español y francés! Dios mío, cómo es posible pasar tanto tiempo sin leerlo? Tanto que leer en tan poco tiempo! Será que 80, 90, 100 años serán suficientes para leer todo lo que me resta? Por ahora, hago lo que puedo...
Two English Poems I The useless dawn finds me in a deserted street- corner; I have outlived the night. Nights are proud waves; darkblue topheavy waves laden with all the hues of deep spoil, laden with things unlikely and desirable. Nights have a habit of mysterious gifts and refusals, of things half given away, half withheld, of joys with a dark hemisphere. Nights act that way, I tell you. The surge, that night, left me the customary shreds and odd ends: some hated friends to chat with, music for dreams, and the smoking of bitter ashes. The things my hungry heart has no use for. The big wave brought you. Words, any words, your laughter; and you so lazily and incessantly beautiful. We talked and you have forgotten the words. The shattering dawn finds me in a deserted street of my city. Your profile turned away, the sounds that go to make your name, the lilt of your laughter: these are the illustrious toys you have left me. I turn them over in the dawn, I lose them, I find them; I tell them to the few stray dogs and to the few stray stars of the dawn. Your dark rich life ... I must get at you, somehow; I put away those illustrious toys you have left me, I want your hidden look, your real smile -- that lonely, mocking smile your cool mirror knows. II What can I hold you with? I offer you lean streets, desperate sunsets, the moon of the jagged suburbs. I offer you the bitterness of a man who has looked long and long at the lonely moon. I offer you my ancestors, my dead men, the ghosts that living men have honoured in bronze: my father's father killed in the frontier of Buenos Aires, two bullets through his lungs, bearded and dead, wrapped by his soldiers in the hide of a cow; my mother's grandfather --just twentyfour-- heading a charge of three hundred men in Peru, now ghosts on vanished horses. I offer you whatever insight my books may hold, whatever manliness or humour my life. I offer you the loyalty of a man who has never been loyal. I offer you that kernel of myself that I have saved, somehow --the central heart that deals not in words, traffics not with dreams, and is untouched by time, by joy, by adversities. I offer you the memory of a yellow rose seen at sunset, years before you were born. I offer you explanations of yourself, theories about yourself, authentic and surprising news of yourself. I can give you my loneliness, my darkness, the hunger of my heart; I am trying to bribe you with uncertainty, with danger, with defeat. - Jorge Luis Borges (1934) November 08 Alucinadamente Rock&RollUna de mis frases favoritas siempre ha sido una de Perry Farrel:
"If you are not part of the freaks, you are part of the boredom. Choose what part you are in."
Creo que ni él se acuerda que dijo esto, pero bueno. Con esta frase antológica en mi cabeza, no podría ser más especial la presencia de Jane's Addiction en Maquinária Festival ayer. Sol, calor, gente linda reunida para pasarla bien y dejarse llevar por lo que la noche nos ofreciera! Y fue mucho rock&roll! Me pregunto cómo es posible tener la longevidad de Farrel, Iggy, Keith, Mick! Sólo puede ser su pasión por música. Hablando de Iggy Pop, ayer también fue el Terra Festival, que trajo a Iggy Pop and the Stooges, otra banda que quería mucho ver, pero sólo si mandara a mi clon to check it out. Volviendo a Jane's Addiction de Dave Navarro y Farrel, el show fue todo lo que esperaba, parecía que todo el mundo se había tomado un Red Bull, algún ácido o cosa parecida, pues la vibra fue sublime! Pensé que iba a parar por ahí, pero cuando entró Faith No More, oh Dios mío! Adrenalina pura con la banda de Mike Patton, la voz más sexy del rock&roll! Cómo pueden ser tan chic, tan afinados, tan cool. Justo cuando estaba por comenzar el show, cayó una lluvia fina, de aquellas que parece que no, pero mojan. Con los ya conocidos capotes de plástico que nos hacen parecer un ejército de condones, nos fuimos a la pista a embriagrarnos con FNM y muchas beers! Y así, ayer fue una de las noches más espectaculares de estos últimos meses!
![]() ![]() ![]() November 02 Hasta dónde irías por un amigo?Sólo quien es amigo, sabe la importancia de un amigo. Esa relación tan parecida al matrimonio, que muchas veces puede hasta acabar con él (con el matrimonio, quiero decir). Cuando se es amigo de verdad, el corazón siente que será por el resto de sus días. No hay divorcio entre amigos. Puede haber pelea, pero el corazón seguirá sintiendo un cariño especial por esa persona. Es casi un pacto de sangre.
La semana pasada recibí un mail de Zelandia, hermana de mi madre, que decía que iba a mudarse de la linda Sunnyvale y se iba a Houston, Texas, para poder ayudar a una amiga que estaba sufriendo de depresión. Caso grave donde la persona se siente fragilizada, no tiene fuerzas para nada y sólo piensa en la mejor manera de acabar rápido con el sufrimiento. Esto no lo hace cualquier amigo. Zelandia abdicó de su vida en una ciudad, sus años de trabajo fijo, sus amigos que han estado con ella en las buenas y en las malas, para ir a ayudar a su amiga. Me puse a pensar si yo sería capaz de hacer lo mismo por mis amigos. No tuve que pensar mucho. Sé que en mi decisión, Paulo me seguiría y con él Brahma. Puede ser que me equivoque, pero eso el tiempo y las circunstancias lo dirán. Sólo sé que a esta hora, mi querida tía debe estar ya instalada en la casa de su amiga, adaptándose a su nuevo entorno y a su nueva vida que sin duda está por comenzar. Nada mal para quien ya pasó de los 45!
![]() October 30 El charm perdido de las mujeres...Me había olvidado cómo era eso de "pedir". Eso de querer que otros te mimen, hagan cosas por ti, busquen lo imposible y lo no tan imposible, pero que sea algo que se pueda pedir! En estos tiempos de independencia, la mujer está perdiendo toda esa dulzura, todo el charm. Cupla nuestra...no creo. Culpa de todos esos animales que insisten en ignorar que la mujer es DIFERENTE a ellos. Que la mujer, cuando dice NO, quiere muchas veces decir SÍ y vice-versa. Que la mujer ya fue tantas veces pisoteada, humillada, amada demasiadamente, ignorada en el ambiente de trabajo, quemada infinitamente, traicionada exhorbitantemente que ahora está a la defensiva. Ya no cree en los hombres, se rasca los huevos sin verguenza (léase "tetas", que son los huevos de las mujeres) y todavia paga todas sus cuentas...toditas! En tiempos de hombres frágiles, vulnerables, cariñosos, románti-caos, infantiles, vale a pena leer esta crónica de Xico Sá, columnista de la Folha de São Paulo, uno de los periódicos que leo aquí.
Sex, 30 Out, 12h13 Xico Sá*/Especial para BR Press (BR Press) - Queremos voltar a ser úteis, imploro, repito. Queremos prestar de novo. Mulheres, escutem o nosso grito. Ouviram do Ipiranga, da Pampulha, do Capibaribe, das margens do Jaguaribe? Ouviram? Não se trata de mais uma cantada genérica. Cantar é fácil. Qualquer mané o faz. A grande arte de um homem começa quando a cantada dá certo, ouviram, rapazes? Sim, o feitio de oração, o devotar-se, como insisto aqui nesta campanha permanente. E nesse quesito, amigos, quem mais se aproxima da nota dez é quem atende todos os pedidos, ou quase. Mesmo que seja uma daquelas gazelas que adoram ser mimadas 24 horas, filha única, carente, voz manhosa de Marilyn Monroe no faroeste Os Desajustados. Porque só Marilyn, não por ser loira, mas pelo estilo da fala, sabe ensinar como obter tudo de um homem. Ainda mais nesses tempos de hoje, em que perdemos praticamente a utilidade. Não vamos muito além da velha troca do chuveiro queimado ou da lâmpada. No restante dos ofícios, elas possuem dotes e consolos materiais e filosóficos. Nem a massagem do cansaço noturno passa mais por nossas mãos rudes - tem sempre um japa do ramo que já resolveu a parada antes. A conta Nesse critério, de nos tornar um pouco úteis, de deixar o macho se sentindo vivo e importante, queremos a chance de saber que na vida ainda existe almoço de graça. Deixem que o homem pague, mesmo que você seja aquela super-poderosa mulher que comanda uma plataforma de petróleo ou que tenha nascido da costela do Onasis. Queremos a chance de atender os seus pedidos. Uma das maiores virtudes de uma fêmea é arte de pedir, não acha? Como elas pedem gostoso. Como elas são boas nisso. Resistir, quem há de? Um simples "posso pegar essa cadeira, moço?" vira um épico. É o jeito de pedir, o ritmo caliente da interrogação, a certeza de um "sim" estampado na covinha do sorriso. Pede que eu dou, meu amor, eis o mantra aqui repetido. Pede todas as jóias da Tiffany´s, minha bonequinha de luxo! Estou pedindo: pede! É uma campanha permanente, por isso repito parte de uma velha crônica de costumes dirigida especificamente a uma moça. Eu imploro, eu lhe peço todos os seus pedidos mais difíceis. Pede Chanel, pede Louis Vuitton, pede que eu compro nem que seja no camelô. Não me pede nada simples, faz favor. Já que vai pedir, que peça alto. Você merece. Como é lindo uma mulher pedindo o impossível, o que não está ao alcance, o que não está dentro das nossas posses. Podemos não ter onde cair morto, mas damos um jeito, um truque, um cheque sem fundos. Até aqueles pedidos silenciosos, quando amarra a fitinha do Senhor do Bonfim no braço, são lindamente barulhentos. Homem que é homem vira o gênio da lâmpada diante de uma mulher que pede o impossível. Ah, quero o batom vermelho dos teus pedidos mais obscenos, como um Wando, como o poeta mais brega ou como o T.S.Eliot. Quero o gloss renovado de todas as vezes que me pede para fazer um pedido, assim, quase sussurrando no ouvido: "Amor, posso te pedir uma coisa? Posso mesmo?" Um castelo na Inglaterra? Sim, eu dou na hora. Sim, eu opero o milagre. Como no pára-choque, o que você pede chorando que não faço sorrindo?! Pede, benzinho, pede tudo. Que eu largue a boemia, pare de beber e me regenere??? Pede, minha nêga, que o amor tudo pode. Mesmo as que têm mais poder de posse que todos nós não escapam de um belo pedido. Com estas, as mais poderosas, tem ainda mais graça. Elas pedem só por esporte, o que não lhes comprometem a pose e muito menos a independência. Charme Não é questão de poder ou dinheiro. O charme e o que importa é o pedido em si, o romantismo que há guardado no ato. Os melhores cremes da Lancôme? Vou a Paris agora. Estou pronto. Eu lhe peço: me pede. Café da manhã na cama todas as manhãs? Já estou arrumando os potinhos de geléia e de olho na cafeteira mais moderna, mais "da hora". & MODINHAS DE FÊMEA Champanhe todas as noites? Sim, terá, e sempre à luz de velas, não qualquer espumante, aquele da marca da nobre viúva. Que eu abra a porta do carro, sem que você corra risco de parecer uma nostálgica? Abre-te Sésamo! Puxar a cadeira? Só se for agora. Reservar mesa para jantar fora? Acabei de providenciar, meu anjinho barroco. Peço: me pede! Não pede mimos baratos, pede atenção, por exemplo, essa mercadoria tão cara e tão em falta no mundo de homens e mulheres.
Xico Sá é jornalista e escritor. Nasceu no Cariri em 1963 e foi criado no Recife. Atualmente, vive em São Paulo. Fale com ele pelo e-mail xicosa@brpress.net October 25 De las mujeres lectoras...Siempre que voy a escribir, pienso en qué idioma lo voy a hacer. Pienso en las personas van a leer y llego a la conclusión de que más me vale escribir en español. Todo el mundo lo habla, o al menos lo lee. Lengua linda! Heme aquí, reportando sintonía luego de un largo periodo sin palabras. Estaba leyendo, viendo, observando, sintiendo, saliendo. A veces uno tiene que desconectarse, o mejor, conectarse, no? He estado leyendo a Virginia, talvez por eso esté más contemplativa, más pensativa, más callada...si es que eso es posible en Indra! hahahaha. Como no puedo estar contemplativa con ella? Leyendo The Complete Shorter Fiction of Virginia Woolf. La mujer en los años 1917, 1922, 1941. Cómo nos parecemos apesar del tiempo que nos separa!
"Why," she asked, "if men write such rubbish as this, should our mothers have wasted their youth in bringing them into the world?"
We were all silent; and, in the silence, poor Poll could be heard sobbing out, "Why, why did my father teach me to read?" So we made ourselves into a society for asking questions. One of us was to visit a man-of-war; another was to hide herself in a scholar's study; another was to attend a meeting of business men; while all were to read books, look at pictures, go to concerts, keep our eyes open in the streets, and ask questions perpetually. We were very young. You can judge of our simplicity when I tell you that before parting that night we agreed that the objects of life were to produce good people and good books. Our questions were to be directed to finding out how far these objects were now attained by men. We vowed solemnly that we would not bear a single child until we were satisfied.
A Society, Virginia Woolf (http://www.readprint.com/work-1525/A-Society-Virginia-Woolf)
Pienso en las ventajas que hay cuando una persona no sabe leer. Tan diferente cuando se sabe leer. Cuántas preguntas sin sentido, cuánta preocupación innecesaria! Pero hay que continuar leyendo, no? El elixir de la vida, la lectura. Y pensar que en el siglo pasado, a las mujeres se les negaba el derecho de aprender a leer. Al menos ese derecho era negado y ellas talvez no sintieran la necesidad de hacerlo. Hoy, tenemos todos los derechos, podemos hacer todo y hay muchas que aún viven en 1917! Saben el abecedario, pero no saben leer, ni les interesa. Talvez están muy ocupadas en las exigencias que una vida "familiar" conlleva. Quién tiene tiempo para shorter fiction si tiene que revisarle la tarea al hijo? Con lo que los hombres se ofrecen en las obligaciones paternales, dudo que las mujeres tengan un día libre para dejarse llevar por los devaneos de una ficción!
Bueno, creo que no hay respuesta para ciertas preguntas. Mejor. Hay cosas que son mejor sin acabar.
September 30 Vive Lacroix!Siempre me ha gustado la moda. Desde que era pequeñita y mi mamá compraba la revista Vanidades, un hit comercial en el Panamá de los 70's y presencia indiscutible en todos los hogares, junto a la Buenhogar. Era en las página finales que me deleitaba viendo las últimas tendencias, las fotos de las modelos que en aquella época lucían sus delgadas piernas con mini, botas, pestañas falsas. Un mundo tan diferente del mío. Yves Saint Laurent, Dior, Lacroix. Las portadas de Scavullo quedaron en la memoria. Era la época de las discos, Bianca Jagger, David Bowie, Mick Jagger, Liza Minelli, Barishnikov. Era la época en que los diseñadores eran más famosos que las modelos y sus fotos salían en todas las publiaciones. No había internet, así es que mi fuente principal eran las revistas. Y así fue que conocía lo que sucedía en Europa y en el mundo. Ahora, me continúa gustando la moda, su cultura, su fabricación. Ya no leo ni veo la Vanidades. Ahora leo Vogue americana y la Vanity Fair. A little upgrade in my life. hahaha. Si tuviera dinero, compraría Betsy Johnson, Chloé, Prada, Calvin Klein.
Mientras tanto, me contento con ver, leer, escuchar moda. Y eso fue lo que hice hoy. Me fui al Museu da Arte Brasileira de la Faap, a ver la exposición Christian Lacroix Costumier. Bellamente montada, la exhibición cuenta con 100 trajes de escena y 80 dibujos creados por este genio de la moda francesa, que pasaron por los mejores teatros del mundo, y que vistieron actores y actrices de teatro, compañías de ballet y óperas. Lacroix es un apasionado por ropas y su espectáculo. La exhibición tiene videos del American Ballet Center, con Barishnikov, una sala espectacular con los trajes utilizados e ballets famosos y muchos muchos trajes de escena.
![]() September 23 Ya voy de nuevo...De nuevo leyendo...hahahha. Bueno, y después de todo, qué hay mejor que la lectura? Una noche de pasión? El pavé de maracuyá que Paulo acaba de hacer? Pues el nuevo libro que ando leyendo: La Sombra del Viento, de Carlos Ruiz Zafón. Otro libro que trata sobre el gusto de leer. Para algunos, libro fácil, para no quemarse las neuronas, pero por lo que voy leyendo, de prosa leve, con toques de humor increíble.
" - Este lugar es un misterio, Daniel, un santuario. Cada libro, cada tomo que ves, tiene alma. El alma de quien lo escribió, y el alma de quienes lo leyeron y vivieron y soñaron con él. Cada vez que un libro cambia de manos, cada vez que alguien desliza la mirada por sus páginas, su espíritu crece y se hace fuerte".
![]() September 18 Esta mañana...Estoy leyendo Esta Mañana y otros cuentos, de Mario Benedetti. Dicen que es una obligación leer a Cortázar. Yo digo más, es un deber leer a Benedetti! Amo sus palabras.
"Quedarse limpio?, por qué?, de qué? Uno no tiene mayormente dudas sobre el fondo, sobre el origen, sobre el color moral del asunto. Las dudas - no vacilaciones: uno puede vacilar en dudar o lanzarse de lleno a la duda -, las dudas sólo son acerca del procedimiento, de detalles del procedimiento.
Sentirse vestido es, en cierto modo, acabar de despetarse. Ayuda a ayudarse, a desalojar la inseguridad, a ser. Uno se siente vestido y se haya listo para gobernar la mirada, para encerrarse en uno o para salir de uno, para agonizar irremediablemente o para estallar en la rutina. Percibe cómo la sangre reconoce su mundo y corre y vive."
Esta Mañana, Mario Benedetti, 1967 September 17 Manzanas no, por favor!Nueve y media de la mañana. Esperando el Lapa-via Anastácio, como quien espera a Godot. Un viento frío me corta en dos, y soy obligada a acercarme más a las personas a ver si así agarro un poco de calor "humano". De la nada, aparece un hombre, sucio, sin dientes, uñas de las manos enormes. "Señoras y señores, discúlpenme por presentarme en estas fachas. Estoy sin empleo y tengo hambre. No tengo un sólo centavo para comprarme un sandwich, o una coca-cola. Otra vez, discúlpenme por incomodarlos, pero tengo hambre. Si pudieran ayudarme con alguito para comprarme comida, se los agradecería infinitamente". Un mendigo que pide disculpas por ser pobre, es el colmo! Tener que pedir perdon por toda la injusticia del mundo, de esta sociedad que cada vez más trata a sus "humanos" como si fueran una pieza de carro que necesita ser botada a la basura.
Una señora, busca en su bolsa y encuentra una manzana que talvez iba a ser lo único que tenía para comer antes de llegar a su casa. Le da la manzana al señor avergonzado de su pobreza. El señor la toma en la mano, la mira, la intenta morder y nada. Cómo rayos iba a morderla si no tenía dientes? Después de varios intentos, se va con la manzana en la mano, pero con una pregunta en su cabeza: "por qué mejor no me dió 1 real?" September 12 La Vida Secreta de las PalabrasEra para ser um cineminha básico de fim de tarde. Droga! Esqueci o meu guardachuvas. Tomara que não chova...senão...Ah, já é tarde para pensar no que devi ter feito ou trazido! Chegando ao Centro Cultural São Paulo, vejo que ã entrada há um ônibus biblioteca e como quem é atraída por um íman, entro e me deleito com os títulos. Fico imaginanado como seria bom viajar com ele pelo mundo. Entre os passageiros, muitos ilustres como Virginia Woolf, García Márquez, Machado de Assis, Marguerie Duras, James Joyce. Me pergunto que conversas sairiam pelo caminho. Chega de viagem. Preciso pegar os ingressos para o Festival de Cinema Catalão. O filme: La Vida Secreta de las Palabras, de Isabel Coixet. Um dos melhores filmes que tenho visto nesses anos. Ficou por meses no circuito comercial, mas não sei por que cargas d'água não assisti. Sabe aquelas coisas que a gente vai protelando, tipo, "vejo na semana que vem". Surpresa boa essa do filme. Surpresa desde o começo. Antes da projeção, um cara, velho, com jeito de "não-tenho-nada-a-ver-nesse-ambiente-mas-me-deram-esse-emprego-e estou-aqui-para-ganhar-o-meu-paõ", anunciou que o filme não era falado em catalão (era um festival de cinema catalão, hello!!!),mas que as legendas eram em ´português. A sala reclamou um pouco...duvido que alguém falasse catalão, mas a idéia é sempre reclamar, não! Direção e rotero impecáveis, Isabel Coixet é uma das grandes nesse circuito de diretores importantes do século 21. Sabe extrair sentimento nos ambientes mais bizarros e, ao mesmo tempo, colocar o espetador no clima para sentir as venturas e desventuras dos personagens. Sarah Polley, Tim Robins, Javier Cámara. Atores de primeira. texto espetacular e o tema recurrente da solidão sempre abordado nos filmes de Isabel Coixet. La Vida Secreta de las Palabrass trata dos medos internos e das mentiras e muros que vamos fazendo ao nosso redor para não vulnerabilizar ainda mais esse nosso coração sofrido. Um filme sobre o silêncio que nos impomos para nos proteger. Sobre 25mil ondas que vão batendo para nos lembrar que a vida não parou. E sobre o poder do amor nesse mundo. Engraçado que o meu amigo Rick disse: "Se todo corno se atirasse nas chamas, o mundo ia acabar". Ai, veio o garção e rebateu: "Um homem sem chifre é um homem desarmado". Grande Elias Messias! Josef Cada palvra, um segredo. Cada segredo uma provocação. Assim é la Vida Secreta de las Palabras. E Tim Robbins! Alguém que vale a pena ver sempre! Se não assitiram, assistam!
September 03 Un Ballet en el medio de la semana...Saben aquella sensación que da cuando te estás despidiendo de alguien en el aeropuerto, cuando sabes que tal vez no veas a esa persona por mucho tiempo y te dan ganas de agarrarlo para que no se vaya? Esa sensación de quedarse huérfana de amigo, o de alguien que no vas a poder visitar más? Pues ayer me despedí de Kafka on the Shore. Siempre es lo mismo con los libros. He llegado a la conclusión de que lectores somos seres sufridores, pues ante la inminencia del adiós, seguimos siempre comenzando una nueva experiencia. Yo, por ejemplo ya estoy viendo qué leo ahora. A veces necesito tomarme la vida con calma y dedicarme más al ocio creativo, a ver qué se me ocurre y a ver qué hago. Hay que diversificar! Ayer fui a ver el Ballet da Cidade de São Paulo, en la Semana de Dança que está sucediendo en el Centro Cultural São Paulo. Tres coreografías: La Valse, Umbral y Dicotomia. Danza contemporánea con una de las compañias más tradicionales de Brasil. Alimento para el espíritu de cualquier amante del ballet. En tres bellas coreografías, la sensibildad del ser humano y su relacion con la naturaleza fueron el punto de convergencia entre ellas. Me encanta cómo el arte sabe exprimir de su público este sentimiento de continuidad que te hace ser parte de un todo. Viendo los bailarinos sentí cada pirieta, cada jetté, cada ronde. Creo que esto es lo que hace que el buen arte dure y el otro, aquel que baila o sucede sólo para ser visto, ser famoso, quede en el olvido. De repente me dieron ganas de continuar liviana y sensible. Sensibilidad es la palabra de ahora...espero que lo sea para siempre.
August 30 Perdi tudo!Acabo de perder um post. Não salvei rascunho, não salvei, ponto. Sensação horrível de achar que está chegando o fim, e zaz! Tudo some, foi-se para o espaço, que acho que não é virtual, senão, não estaria nesse limbo onde me sinto agora...Mas também não é tão grave assim. Vou salvar...Pronto...agora sim...continuo. Paranóia do século 21 essa de salvar tudo! Mas o post dizia algo assim como...
Domingo de sol, céu azul, 19 graus em São Paulo. Já li alguns blogs, deixei alguns comentários, li o jornal, entrei no nytimes, tomei meu café. Mil coisas para fazer na cidade...salvei de novo...e eu aqui me perguntando o que faço. Não quero nem ligar para convidar alguém...últimamente tenho recebido muitos NÃO e isso me incomoda. Vários são os motivos do NÃO: preguiça de sair de casa, compromissos com a família, cansaço, gripe (não a suína, I hope!), falta de vontade de viver, compromisso com os cabelos, unhas, pêlos pubianos (como diz um amigo), nenhum motivo que possa me fazer abortar a minha vontade e me juntar a ele ou ela. Se pelo menos recebesse contrapropostas, seria genial. Acho que vou acabar indo sozinha mesmo...seja o que fôr fazer!
Mas nem tudo é assim. Sexta-feira fui com a Juliana e o Alessandro na galeria Choque Cultural, conferir o trabalho We Will Rock You, da artista plástica e queridinha rocker Tara McPherson. Com um nome desses, Tara, eu tinha de ir! Designer de posters de bandas de rock (Depeche Mode, Beck, The Melvins, etc., etc.) , ilustrações, livros, series de tv com os criadores dos Simpsons, Tara é uma mulher que pensa como mulher, não tem medo de pensar como mulher e desenha como tal! Traços cheios de sensualidade, romanticismo, maldade (olhos!), sofrimento, sort of Frida Kalho's style, pop art contemporâneo e muita, mas muita cor! Tara sempre se foca nas pessoas, nas relações humanas do século 21. Uma mulher poderosa que faz que eu ainda tenha esperança nesse quadro negro de "mulheres trubufú" (de novo, como diz o meu amigo!) que vejo por ai.
August 26 Kafka on the ShoreEstaba buscando este libro desde que leí en una comunidad que el Murakami era alguien a quien yo desearía conocer. Como yo, amante de la lectura, de la música, de los viajes. "Esa soy yo!", pensé. Así comenzó la búsqueda. Como estaba por viajar a Europa, le dije a mi hermana Michelle que me lo buscara en España, pues allá ciertamente ella podría encontrarlo (gracias a Dios por el idioma español y por todas las traducciones maravillosas que esta lengua proporciona!). No fue así. Cuando me la encontré en Suiza, ella ni siquiera recordaba que le había pedido un libro. Lo busqué en Milano con mi amigo Mario, en vano. Mientras más lo buscaba, más lo quería. Haruki Murakami es uno de esos autores cool que quieres leer para sentirte libre, liviana y suelta por este mundo lleno de paredes. Además, es japonés! Siempre me ha gustado mucho la visión japonesa del mundo, siempre con hechos reales de la vida, si comparados con las metáforas dramáticas que los occidentales le damos a ella. La sencillez contra la complicación. Pero decía que Murakami es cool. Mientras escribía Kafka on the Shore, solía escuchar Kid A, de Radiohead y tomaba su Siberian Express (Smirnoff, Perrier y limón). Referencias a Kafka, Schubert, Beatles, Stones, Miles Davis, the Beach Boys, Led Zepellin, Radiohead. Talvez por eso este libro es tan alucinante, es como si la conciencia se expandiera en varias veces, alcanzando niveles jamás antes notados. Así está siendo Kafka on the Shore.
"Kafka, in everyody's life there's a point of no return. And in a very few cases, a point where you can't go forward anymore. And when we reach that point, all we can do is quitly accept the fact. That's how we survive."
Hace tiempo...He estado tan compenetrada en mis andanzas por la vida, que no he tenido tiempo para sentarme a escribir un buen par de líneas...excusa barata para decir que no he tenido corage de enfrentar la tela blanca, ese papel blanco que muchos temen y que puede traer miedos ocultos u olvidados de vidas pasadas. Entre otras cosas, he estado muy ocupada, dando clases, leyendo, estudiando. A veces es bueno dejarse llevar por la otra realidad paralela que nos envuelve y de la que muchos tienen miedo no poder safarse. Como no tenía laptop en casa (sí, una vez más Paulo viajó y se la llevó), pues decidí desconectarme y al mismo tiempo hacerme el test a ver si mi adicción al internet es grave o administrable. Pues resulta que es grave. Me llamo Indra Barrios Lasso y soy adicta. Listo. Lo dije. Es que no me puedo imaginar sin emails, facebook, folha de são paulo y google! Cualquier cosa menos quedarme sin eso. Bueno, el viernes fui y me compré mi primer laptop. Dirán que el primer laptop es como el primer brassiere, nunca se olvida. Pues como para mí el primer brassiere fue algo vergonzozo, prefiero compararlo con el primer beso. Compré un laptop de segunda mano, que era lo que mi dinero podía pagar. Así mismo como el primer beso, no es EL laptop, pero me sirve para hacer mis cosas. Poco a poco, como me recomendó mi amigo Ricardo, lo iré llenando de cosas. Es una película de nunca acabar. Que si más memoria, que si más programas, que un HD externo, que esto que lo otro. Y así, se van pasando los días. Entre una anotación aquí, otra allá, voy conociendo a éste que será mi compañero en las buenas y en las malas, en los momentos de soledad que tanto ansío y en los menos solitarios. August 03 Okuribito (Departures)Confieso que esperaba que esta película fuera leve, suave y dulce, como suelen ser las películas japonesas con esa suavidad de palabras que las caracterizan. Ganadora de Oscar de Mejor Film Extranjero 2009, Okubirito está llena de metáforas de la vida y de la muerte, tratando el tema de una manera dulce, levantando cuestiones sobre el prejuicio, el recomienzo, las relaciones, la familia y, claro, la muerte. La historia se trata de Daigo, un violoncelista que trabaja en una famosa orquesta en Japón, y que acaba de enterarse de que la orquesta se desintegró. Ahora, qué hacer? Era su sueño tocar el violoncelo, pero quién va a contratarlo si hay millones de otros mejores que él? Deprimido y triste, le dice a su mujer que es el fin y que talvez sería mejor volver a su ciudad natal, una pequeña ciudad. Para su sorpresa, a su mujer no le parece mala idea y se van rumbo a lo desconocido. Decide buscar empleo y encontró un anuncio en el periódico que prometía buen sueldo y no pedía experiencia. Al saber que el empleo era el de ser "preparador" de cadáveres para funeral, tiene mareos, vómitos, conciencia pesada. Cuestiones de la muerte son retratadas de manera única y bella, ceremonias que los occidentales no tenemos como oficio. La muerte pasa a estar presente en su día a día, así como la vida. En una escena, el protagonista, el guapísimo Masahiro Mitoki, está contemplando el río que pasa por la pequeña ciudad donde vive. Él está viendo los salmones en su lucha por vencer la corriente y llegar al otro lado del río, cuando ve dos salmones muertos flotando en la misma corriente. Un señor que pasaba por el puente, para y le pregunta qué pasa. Daigo, el protagonista, le dice que no sabe por qué los salmones luchan por vencer la corriente si al final ellos saben que van a morir. El señor sabiamente le dice que talvez es eso mismo lo que buscan, llegar al lugar de donde salieron. Okuribito es una película para ver, llorar, pensar, meditar, preparse.
July 31 Prenez soin de vous.Sophie Calle levou um pé na bunda. Nada demais em tempos de fast love. Não fosse a forma como aconteceu e as consequencias que essa ruptura teve, o pé na bunda da moça não passaria de um número a mais nos milhões de casos que acontecem todos os dias no mundo inteiro. Neste mesmo momento, escrevendo este post, tem alguém dando um pé na bunda no outro. Pois é, Sophie Calle não é nenhuma tola. Ela é uma das artistas mais interessantes da cena contemporânea mundial que fez na Bienal de Veneza de 2007 um ring civilizado para responder ao email mandado pelo namorado.
O que eu teria feito com esse email? Não sei, mas acho que teria guardado num folder para lêr e relêr pois só assim poderia entender como um ser humano pode ser tão idiota de pensar que eu iria acreditar no BULLSHIT contido no email. Comportamento típico de alguém que não consegue suportar o seu próprio peso e decide jogá-lo encima da outra pessoa para se sentir mais "aliviado" de culpas ou penas. Costumo pensar que o melhor para este tipo de "situações" é o esquecimento. Sophie Calle não pensou assim e pediu para 107 mulheres para lerem o email e o interpretassem. 107 mulheres poderosas, das mais diversas profissões e nacionalidades, dentre elas Maria de Medeiros (Diosa!), Feist, Miranda Richarson, Jeanne Moreau (Superb!!!!!), Victoria Abril, Laurie Anderson. En fotos, videos destas artistas lendo e interpretando o email, tentando comprender o que leva a uma pessoa escrever algo assim. Conclusão de todas: egoismo, medo, babaquice. E você, o que acha? Leia o email: Sophie
Há algum tempo venho querendo lhe escrever e responder ao seu último e-mail. Ao mesmo tempo, me pareceria melhor conversar com você e dizer o que tenho a dizer de viva voz. Mas pelo menos será por escrito. Como você pôde ver, não tenho estado bem ultimamente. É como se não me reconhecesse na minha própria existência. Uma espécie de angústia terrível, contra a qual não posso fazer grande coisa, senão seguir adiante para tentar superá-la, como sempre fiz. Quando nos conhecemos, você impôs uma condição: não ser a “quarta”. Eu mantive o meu compromisso: há meses deixei de ver as “outras”, não achando obviamente um meio de vê-las, sem fazer de você uma delas. Achei que isso bastasse; achei que amar você e o seu amor seriam suficientes para que a angústia que me faz sempre querer buscar outros horizontes e me impede de ser tranquilo e, sem dúvida, de ser simplesmente feliz e “generoso”, se aquietasse com o seu contato e na certeza de que o amor que você tem por mim foi o mais benéfico para mim, o mais benéfico que jamais tive, você sabe disso. Achei que a escrita seria um remédio, que meu “desassossego” se dissolveria nela para encontrar você. Mas não. Estou pior ainda; não tenho condições sequer de lhe explicar o estado em que me encontro. Então, esta semana, comecei a procurar as “outras”. E sei bem o que isso significa para mim e em que tipo de ciclo estou entrando. Jamais menti para você e não é agora que vou começar. Houve uma outra regra que você impôs no início de nossa história: no dia em que deixássemos de ser amantes, seria inconcebível para você me ver novamente. Você sabe que essa imposição me parece desastrosa, injusta (já que você ainda vê B., R.,…) e compreensível (obviamente…); com isso, jamais poderia me tornar seu amigo. Mas hoje, você pode avaliar a importância da minha decisão, uma vez que estou disposto a me curvar diante da sua vontade, pois deixar de ver você e de falar com você, de apreender o seu olhar sobre as coisas e os seres e a doçura com a qual você me trata são coisas das quais sentirei uma saudade infinita. Aconteça o que acontecer, saiba que nunca deixarei de amar você da maneira que sempre amei desde que nos conhecemos, e esse amor se estenderá em mim e, tenho certeza, jamais morrerá. Mas hoje, seria a pior das farsas manter uma situação que você sabe tão bem quanto eu ter se tornado irremediável, mesmo com todo o amor que sentimos um pelo outro. E é justamente esse amor que me obriga a ser honesto com você mais uma vez, como última prova do que houve entre nós e que permanecerá único. Gostaria que as coisas tivessem tomado um rumo diferente. Cuide de você.
Cuide de Você - Sesc Pompéia, até 7 de setembro. July 21 ¿Qué es preferible: una felicidad vulgar o un sufrimiento elevado? Díganme: ¿qué vale más?Cuánto dolor puede soportar un ser humano? Cuánta amargura puede caber en un solo corazón? Cuántos sueños inalcanzables pueden desvanecerse en la vida de una persona? En "Memorias del Subsuelo", Dostoievski submerge en lo más profundo del alma humana, un alma perturbada por los fantasmas de la soledad, de la falta de cariño, de la locura, del ánsia de querer ser aceptado en una sociedad que está constantemente cobrando un cierto estilo, un cierto look, un cierto todo que muchas veces no tenemos. En una escena (porque me parece que estaba viéndolo en el siglo 19, en las calles de un San Petesburgo frío, húmedo y gris), el protagonista está tirándole encima a una linda prostituta que se encontró en un próstibulo, toda una carga de verdades, maldiciones, odios y repugnancias que él mismo siente de sí, sobre cómo, si ésta muriera, nadie se importaría por ella, por su entierro, por su alma. Una manera de decir en voz alta todo aquello que lo angustia y que él no tiene valor para aceptar. "Tu nombre desaparecerá de la superficie de la tierra como si no hubieses existido nunca, como si ni siquiera hubieras nacido. Lodo, pantanos... Golpea cuanto quieras la tapa de tu ataúd por la noche, a la hora en que se levantan los muertos. "¡Dejadme salir, buena gente! ¡Quiero ver la luz! He vivido sin vivir; mi vida ha sido una alfombra para los pies de los hombres. La devoraron y terminó en la plaza del Heno. ¡Dejadme salir, buena gente! ¡Quiero volver a vivir!"
¿Qué sabe la razón? Únicamente lo que ha aprendido (nunca sabrá más, seguramente. Esto no es un consuelo, pero no hay que disimularlo). En cambio, la naturaleza humana obra con todo su peso, por decirlo así, con todo su contenido, a veces con plena conciencia y a veces inconscientemente. Comete algunas pifias pero vive." Pareciera que Dostoievski está hablándole a su yo, a esa persona que él no comprende y que está solo en este mundo. Un alma que quiere ser amada. Pero no es eso que todos queremos? Amar y ser amados. Pueden decir lo que quieran, pero a eso de limita nuestra existencia.
"¿Por qué no te vas? Pero entonces ocurrió algo extraordinario. Ya estaba tan habituado a pensar y a soñar de acuerdo con los libros, y a ver las cosas tal como las había creado previamente en mis sueños, que en el primer instante ni siquiera me di cuenta de lo que ocurría. He aquí lo que sucedió: Lisa, a la que había ofendido y pisoteado, captó mucho más de lo que yo esperaba. De todo lo que le había dicho, comprendió lo que comprende la mujer cuando ama sinceramente: que yo era desgraciado." Una vez más, la sabiduría la mujer vence los devaneos masculinos.
|
|
|